Dejó a su esposa para ponerse de novio con su madre: “No es incesto, es atracción sexual genética”

Cuando aún era adolescente, Kim West, quien ahora tiene alrededor de 60 años, dio a luz a su hijo Ben Ford.
Pero eligió no criarlo y, en cambio, lo dio en adopción a una familia de los Estados Unidos.
Muchos años después, ambos se reencontraron, y su relación se volvió muy íntima, demasiado.
Una carta, un hotel y una botella de champagne: los inicios de la relación
Kim West creció en el distrito de Islington, Londres, aunque en su adolescencia, para estudiar, se mudó a California.
Allí, cuando tenía 19 años, ocurrió un suceso que marcó su vida: quedó embarazada.
Ben Ford fue dado en adopción una semana después de nacer. Foto: ArchivoA los 9 meses, dio a luz a su hijo, al que llamó Ben Ford. Sin embargo, quizás por su corta edad, decidió que no estaba en condiciones de criarlo, por lo que, a tan solo una semana del nacimiento, lo entregó en adopción a una familia local. Tras ello, regresó a Reino Unido para rehacer su vida.
Pasaron tres décadas durante las que ella se desentendió de Ben, quien era criado al otro lado del océano Atlántico. No obstante, en 2013, le llegaría una noticia que, aunque aún no lo sabía, le cambiaría el destino para siempre.
Para ese entonces, Ben tenía 29 años y residía en Colorado junto a Victoria, con quien se había casado. Llevaba una vida feliz, pero todavía lo atormentaba el hecho de no conocer a su madre biológica. Por tanto, en aquel momento, tomó la decisión de enviarle una carta para proponerle un reencuentro.
Kim le respondió, y así iniciaron un intercambio por correspondencia que luego avanzó a llamadas telefónicas. En 2014, acordaron verse en persona, sin imaginar lo que finalmente sucedería.
Apenas se conocieron físicamente, sintieron una atracción que rebasó los límites de la relación entre madre e hijo.
Fueron a un hotel, tomaron champagne y ocurrió lo impensado: tuvieron sexo.
Cómo continuó la relación: “Cada vez que tenía relaciones sexuales con mi esposa, me imaginaba que era mi madre”
Tras el primer encuentro, la pareja se involucró sexualmente, algo extremadamente raro y hasta delictivo en gran parte del mundo.
Pero el vínculo era de verdad muy profundo, al punto de que a Ford ya no le gustaba Victoria. “Cada vez que tenía relaciones sexuales con mi esposa, me imaginaba que era mi madre, sino no hubiese podido excitarme”, describió él mismo a The New Day.
Victoria, de a poco, fue percibiendo la situación. “Me di cuenta de que ella pensaba que yo pasaba demasiado tiempo con Ben. No paraba de llamarlo cuando estábamos juntos. Al final, él admitió que ella le estaba dando problemas por pasar tiempo conmigo. ‘Te llama mamá novia’, le decía”, relató Kim al diario estadounidense.
Desde 2017, se desconoce el paradero de la pareja. Foto: ArchivoFinalmente, Ford le dijo a su esposa que ya no la quería más y que se iría a vivir con su madre biológica. Además, le reconoció: “Tenemos un sexo alucinante”.
Los medios ingleses, enterados de la situación, comenzaron a referirse a ellos como “los amantes imposibles”.
West, quien por entonces trabajaba como diseñadora de interiores, dijo a The New Day: “Esto no es incesto, es Atracción Sexual Genética (GSA, por su sigla en inglés). Somos como dos gotas de agua y estamos destinados a estar juntos”.
“Sé que la gente va a decir que somos repugnantes, que debemos ser capaces de controlar nuestros sentimientos, pero cuando uno es golpeado por un amor que te consume, estará dispuesto a renunciar a todo por él. Hay que luchar por él. Es una oportunidad única y algo a lo que Ben y yo no estamos dispuestos a renunciar”, agregó.
La GSA se define como una atracción sexual, romántica o emocional intensa entre parientes consanguíneos cercanos (padres e hijos, hermanos, tíos/sobrinos, etc.) que se conocen de adultos, a menudo tras haber crecido separados.
A pesar de que Kim se apoye en esto, lo cierto es que el incesto es ilegal en el estado de Michigan, donde se habían mudado junto a Ben, y por ello la pareja dijo que estaba dispuesta a irse a donde le permitan “ser feliz legalmente”.
Kim y Ben también informaron que planeaban casarse y tener hijos. Sostuvieron que recurrirían a la gestación subrogada si no pudieran concebir de forma natural, a pesar del riesgo significativamente mayor de sufrir graves problemas de salud genética que conlleva la endogamia.
Sin embargo, a medida que su caso se hizo cada vez más famoso, decidieron retirarse del ojo público, y desde 2017 no hay datos certeros sobre ellos.
Rumores y versiones sobran. Que viven en Estados Unidos tras cambiar su identidad, que volvieron a Reino Unido y hasta que optaron por radicarse en un país de Centroamérica para poder vivir su amor con plena tranquilidad son sólo algunas de ellas.
El motivo de la decisión de esfumarse está claro: tenían miedo de sufrir consecuencias penales por su relación,cuya continuidad, hoy día, es una incógnita.
Fuente: www.clarin.com



